Reconocimiento de la mujer en la ciencia

La presencia de mujeres en la actividad científica es cada vez más importante en la actualidad. Si nos fijamos en los últimos datos de las encuestas de este volumen, podemos ver: el creciente interés de las mujeres por las carreras científicas y los buenos resultados obtenidos, así como una capacidad de cualificación que, en algunos casos, ha superado a la de sus compañeros masculinos. Sin embargo, esta tendencia no está suficientemente respaldada por las políticas de empleo e investigación, ya que faltan, entre otras cosas, medidas contundentes en cuanto a la asignación de fondos de investigación para asegurar niveles de remuneración adecuados y la posibilidad de que las mujeres ocupen puestos de liderazgo donde las decisiones son hecho. Por supuesto, dado el panorama internacional, existen diferencias significativas entre países, tanto en términos de acceso a carreras científicas como en términos de la posibilidad de que las mujeres ocupen puestos de liderazgo en investigación.

En algunos países, por ejemplo, gracias al mecanismo de cuotas, se ha incrementado la influencia de las mujeres sobre los roles y responsabilidades del gobierno. Este tipo de medidas tiene como objetivo evitar fenómenos como la red de chicos mayores, que limita el acceso de las mujeres a los grupos de investigación por acuerdos tácitos entre investigadores varones. En los últimos años también se han adoptado medidas en el ámbito de la conciliación de la vida personal y laboral para favorecer el desarrollo profesional de la mujer, teniendo en cuenta las necesidades relacionadas con la maternidad, pero queda mucho por hacer, en particular para garantizar la movilidad de las mujeres. mujeres que tienen hijos y una unidad familiar.

Estos aspectos se relacionan con la presencia y contribución de las mujeres en los centros de investigación, universidades e instituciones gubernamentales. Una presencia que se ha impulsado gracias al trabajo de instituciones y organismos nacionales y europeos, que han prestado especial atención al tema de las mujeres adoptando iniciativas para protegerlas ampliando las oportunidades a su favor. Estas organizaciones ayudan a promover el acceso a la financiación, la atención a las mujeres cuando hay candidatas de diferente sexo pero de igual mérito, acciones para equilibrar el tiempo de vida y el trabajo y herramientas para reducir las desigualdades. Todas estas acciones arrojaron resultados que ahora pueden ser reconocidos gracias a las numerosas contribuciones científicas publicadas en 2009, en particular los documentos sobre la carrera científica de las mujeres y la posibilidad de acceder a la financiación de la investigación publicados por la Unión Europea.

Además de las iniciativas institucionales mencionadas anteriormente, este volumen contiene una serie de datos que revelan cambios importantes en la percepción que tienen las mujeres de la ciencia y en la contribución particular que hacen a la comunidad internacional. Esto fue posible porque en los últimos años hemos intentado dar voz al punto de vista femenino intentando representarlo y darlo a conocer públicamente.

Creemos, sin embargo, que un elemento distintivo de la combinación de mujeres y ciencia que hasta ahora ha permanecido en las sombras en lo que respecta al papel de la mujer en la ciencia, es el término reconocimiento. En este contexto, entendemos el reconocimiento como la capacidad de la mujer y la sociedad para mejorar el punto de vista femenino. No solo como un uso de espacios que hasta hace unos años estaban cerrados a las mujeres, sino también como una oportunidad para dar un nuevo impulso creativo a la acción científica, participando en la definición de objetivos y proponiendo vías de investigación innovadoras. Solo promoviendo este tipo de reconocimientos se podrá desarrollar una visión más orgánica de la actividad científica y representativa de la diferencia de género propuesta por las mujeres.

Si las mujeres no pueden participar en las decisiones sobre las prioridades de investigación, los métodos y las cuestiones a estudiar, su presencia no será plenamente reconocida. Estos déficits ayudarán a transmitir a las nuevas generaciones la idea de que no existen puestos de prestigio para la mujer y que, por tanto, no es necesario seguir una carrera científica.
Como muestran las contribuciones de la primera parte del volumen, las nuevas generaciones son todo menos indiferentes a la ciencia.

Sin embargo, merecen una atención especial desde los primeros años de escuela, por lo que las diferencias de género son un potencial y no un límite insuperable. Esto no solo se aplica a las mujeres, sino también a los hombres, ya que también existen formas de segregación masculina en determinadas áreas de investigación. En este sentido, queremos subrayar que en muchos países europeos se está llevando a cabo un proceso de formación, que tiene en cuenta en gran medida la formación con perspectiva de género, una formación que valore a hombres y mujeres, supere estereotipos e ideas preconcebidas.

Numerosos estudios sobre la mujer y la ciencia subrayan la importancia de actuar temprano, desde el inicio de la formación de los jóvenes en su carrera escolar, para que se conviertan en una verdadera carrera científica (PRAGES 2009). Monitorear y recompensar los méritos de las niñas desde las primeras manifestaciones de su talento nos parece una estrategia importante para desarrollar formas de apoyo y mentoría útiles para el crecimiento de las jóvenes científicas. Para incentivar estas acciones es necesaria una fuerte implicación de docentes, hombres y mujeres, para que puedan ofrecer ciencia libre de condiciones de género. La ciencia y la tecnología pueden beneficiarse enormemente si las disciplinas están abiertas a ambos sexos sin una segregación forzada o una división estereotipada de roles.

Finalmente, no debemos olvidar el papel que puede jugar la comunicación pública en el fortalecimiento de una idea de ciencia abierta a ambos sexos sin impedimento de ningún tipo. La representación de un científico ya no puede vincularse a tal o cual figura histórica, sino que debe cambiarse ofreciendo oportunidades tanto a hombres como a mujeres. Es obvio que los medios de comunicación pueden hacer un gran aporte en esta dirección, ampliando los espacios de protagonismo de los jóvenes, señalando carreras imprevistas e innovadoras incluso donde tradicionalmente hay un predominio de hombres o mujeres. Fortalecer la presencia de mujeres en física o de hombres en biología y el laboratorio puede, por ejemplo, ayudar a revertir viejos conceptos que limitan las contribuciones innovadoras de los futuros científicos.

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