¿Qué es el intestino irritable? ¿Cuáles son las soluciones naturales que funcionan?
También se llama colopatía funcional o trastorno intestinal funcional. Es una enfermedad crónica bastante común, que afecta más a las mujeres. Estos trastornos tienen la particularidad de no presentar lesiones en el intestino. Este es un motivo de consulta muy frecuente. Los síntomas son variables, estreñimiento, diarrea o alternancia de ambas, hinchazón, aerofagia, fatiga crónica, dolor abdominal al pasar el bolo alimenticio, calambres, quemaduras, espasmos… Evolucionan de forma fluctuante, alternando pausas y brotes dolorosos. Los síntomas a menudo se magnifican bajo estrés.
Existe colopatía funcional cuando estos síntomas aparecen más de 3 días al mes, durante 3 meses seguidos.
¿Cuáles son las causas del intestino irritable?
Las causas pueden ser muy variadas. El intercambio con el terapeuta será el momento privilegiado para intentar identificarlos.
El medio intestinal puede estar deteriorado, la flora desequilibrada o las mucosas permeables, como consecuencia de deficiencias enzimáticas, ingesta excesiva de fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, corticoesteroides, etc.) o incluso un proceso autoinmune.
Puede haber intolerancia alimentaria, gluten, lactosa, caseína, alcohol o incluso alimentos fermentables (FODMAP).
Puede ser una somatización digestiva provocada por un exceso de estrés o ansiedad o incluso trastornos de la motilidad intestinal.
La masticación insuficiente también puede ser la causa de una colopatía funcional, de hecho, la digestión comienza en la boca gracias a las enzimas digestivas. Los alimentos deben ser líquidos antes de pasar por el esófago para aliviar la actividad del estómago y los intestinos. Si este no es el caso, hay trabajo adicional en el estómago y los intestinos. Entonces, la energía ya no está disponible para las otras funciones del cuerpo.
Por último, diversos agresores como los productos refinados, los aditivos, las grasas saturadas, el exceso de azúcar, las bebidas carbonatadas o incluso el tabaco pueden estar en el origen de estas molestias crónicas.
El caso de las legumbres
Es interesante consumir legumbres. De hecho son una buena fuente de proteínas vegetales y asociadas a los cereales contienen todos los aminoácidos esenciales, son ricas en vitaminas, minerales y fibras, tienen un índice glucémico bajo y no contienen gluten. Dicho esto, pueden resultar muy irritantes para el intestino, porque contienen lectinas en el origen de los trastornos gastrointestinales (gases, hinchazón, diarrea, náuseas…). Para evitar esto, hay una forma sencilla, remojarlos en agua durante una docena de horas y después de desechar el agua de remojo cocínelos en vapor suave. Se inicia así la germinación y las leguminosas serán más digeribles.
Soluciones medicas
El síndrome del intestino irritable no es una enfermedad, por lo que no existen tratamientos adecuados. Dependiendo del caso, los médicos prescriben analgésicos, antiespasmódicos, antidiarreicos, laxantes o incluso antidepresivos, lo que a menudo conduce a un aumento de la inflamación y al deterioro de la flora intestinal. La solución será, por tanto, conductual, actuar en origen, es decir encontrar la causa, modificar la dieta o gestionar el estrés según convenga.
Algunas lecturas interesantes:
Soluciones naturales
Variarán según los síntomas. La anamnesis identificará las causas y sugerirá las soluciones adecuadas.
En caso de porosidad intestinal
Como la inflamación es la causa de la hiperpermeabilidad intestinal, se deben eliminar los alimentos proinflamatorios, el gluten y los lácteos, así como los alimentos de origen industrial, las grasas saturadas y el azúcar. Se deben favorecer los alimentos antiinflamatorios como los omega-3 con pescado azul pequeño y buenos aceites vírgenes.
Trabajar el estrés será fundamental, de hecho favorece la porosidad intestinal.
La glutamina favorecerá la reparación de la mucosa, así como el regaliz, un gran antiinflamatorio de la membrana mucosa. La nuez en gemoterapia también es eficaz. Podemos combinar grosella negra o cúrcuma, potentes fármacos antiinflamatorios.
En caso de estreñimiento
El terapeuta aconsejará incrementar el consumo de fibra (verduras, frutas, alimentos semicompletos), beber más agua para hidratar las heces y evitar los alimentos estreñidos (manzana, plátano, membrillo, arroz blanco, arándanos…). Puede sugerir el uso ocasional de laxantes naturales como psyllium o gel de aloe. Agregar semillas de lino molidas o chía puede facilitar el tránsito. Ciertas plantas como la alcachofa, el romero o el rábano negro actuarán sobre las secreciones biliares. El ejercicio físico será fundamental para favorecer la peristalsis. Finalmente, un curso de probióticos y prebióticos será fundamental. En casos extremos, se ofrecerá hidroterapia de colon.
En caso de diarrea
En este caso, será necesario disminuir las fibras y preferir los jugos de verduras, eliminar los granos integrales, disminuir las grasas saturadas y consumir manzanas, plátanos, membrillos, arándanos, arroz blanco… Los probióticos y prebióticos También se asesorará así como la gemoterapia de nuez. La arcilla o el carbón pueden ayudar temporalmente a reducir la diarrea.
En caso de intolerancia alimentaria
Una vez identificado (s) el (los) agresor (es), estos deben ser reducidos o eliminados temporalmente. La reintroducción se hará poco a poco y será necesario observar lo que está sucediendo en el organismo, el acompañamiento tendrá su lugar aquí especialmente en el caso de FODMAPS. (Ver artículo alergias e intolerancias).
En todos los casos, se recomendará una masticación suficiente para favorecer la digestión y establecer buenos hábitos alimenticios.
En conclusión
En el caso de un intestino irritable, por lo tanto, será fundamental identificar la causa con el terapeuta e implementar cambios de comportamiento definitivos en relación con la dieta, el ejercicio y el manejo emocional.
Artículo escrito por Laurence Guillon
Naturópata
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