17 de abril de 2026
DeporteSalud

La prevención de lesiones en el deporte

La practica de una actividad física siempre conlleva beneficios: físicos, mentales o sociales. No obstante, el hacer un ejercicio físico también supone un riesgo de padecer algún problema de salud. Desde las típicas agujetas hasta una torcedura, un esguince, un desgarro muscular, una tendinitis u otras lesiones de mayor gravedad. Saber cómo evitarlas es fundamental antes de hacer deporte.

No es posible asegurar al cien por cien que no vayas a sufrir una lesión. Si se realiza deporte, más allá de la intensidad con que se haga, es posible tener algún percance. El objetivo está en reducir esa posibilidad. No se trata de una quimera, sino de seguir una serie de consejos. A nivel general, sea cual sea el deporte elegido, es conveniente equiparse correctamente, para lo cual qué mejor que dejarse aconsejar por los expertos de una tienda de deportes.

Después de habernos equipado correctamente, será el momento de ir cumplimentando otra serie de fases que ayudarán a reducir ese porcentaje de posibilidad de lesiones. El calentamiento es el primer paso. No conviene ponerse a ejercitarse sin haber preparado el organismo. Hay que ir poco a poco aumentando la actividad. Al menos se recomiendan unos 15 minutos de estiramientos y ejercicios suaves que vayan estimulando los músculos y aumentando el flujo de sangre y oxígeno.

Fases que reducen lesiones

Durante la práctica del deporte es conveniente conocer nuestros límites. Es decir, el primer día no podemos correr un maratón o, de lo contrario, la lesión está asegurada. Hay que ir cumpliendo una serie de objetivos. Esto significa ser constantes. Asimismo, debemos hacer ejercicio correctamente. Cuidar esa técnica. De no hacerlo, es posible lesionarnos. La hidratación durante la actividad física es clave, así como una correcta alimentación durante la misma y antes y después, como preparación y recuperación, respectivamente.

El descanso (y no sólo consiste en dormir esas 8 horas recomendables) es fundamental para que el cuerpo se prepare de cara a la actividad física. Y esto comienza, aparte de la alimentación, con los estiramientos de después del ejercicio. Apuntad estas zonas preferentes: gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y espalda. Además de relajar estas zonas, estaremos ganando en flexibilidad. También es necesario saber cómo hacer estos estiramientos.

Los baños en agua fría (o hielo) siempre ayudan a recuperar al cuerpo después del ejercicio físico, así como una correcta sesión de masaje dada por parte de un profesional. Éstos, además, conocerán con el tacto qué zonas están más propensas a una lesión y evitarán que ésta se produzca en nuestro cuerpo.

Zonas más propensas de lesion

Otro apunte interesante que recomiendan los expertos está en practicar varios tipos de deportes. ¿El motivo? Se activan otros músculos del organismo, puesto que no todos los deportes requieren del esfuerzo de las mismas partes del cuerpo. Evitar los deportes de contacto también es una forma de evitar lesiones. Y, por supuesto, no haberse recuperado correctamente de una lesión y volver al ejercicio. Por último, si está medicado conviene informarse de la posibilidad de hacer o no deporte.

A pesar de seguir estos consejos es posible que una lesión acabe llegando a nuestro organismo. Codos, hombros, muñecas, rodillas, tobillos y músculos en general son las zonas más propensas a padecer algún problema. Finalmente, otro consejo básico es detener cualquier actividad física ante el primer síntoma de dolor. Si se ignora esta señal del cuerpo, quizá se agrave esa lesión.

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