18 de abril de 2026
Salud

Cómo hidratarse según la estación del año

Redacción: Jesús Fonseca Serrano.

Todos sabemos lo importante que es para nuestra salud mantener una buena hidratación. Pese a ello, pocos conocen cómo debe hacerse en función de la época del año en la que nos encontremos, ya que los cambios de temperaturas y de humedad pueden provocar cambios fisiológicos en nuestro cuerpo que podrán acrecentar o reducir tu necesidad de ingerir agua. 

 Con el fin de asegurar de que disfrutas de una buena hidratación, te invitamos a descubrir en los siguientes apartados algunos consejos para tener en cuenta a la hora de hidratarte en función de la estación del año en la que te encuentres

Hidratación en otoño: nos despedimos del calor 

 Empezamos esta entrada hablando del otoño, estación con la que despedimos al caluroso verano y que, pese a que su llegada augura bajadas en las temperaturas, eso no quiere decir que tengamos que descuidar nuestra hidratación por completo. Es normal, de hecho, sentir que durante las épocas frías del año necesitemos menos agua, ya que nuestro cuerpo suda menos. Sin embargo, es recomendable consumir en todo momento agua mineral. 

 Entre los hábitos de hidratación que puedes tomar para asegurar el consumo de la cantidad adecuada de agua, uno de los más importantes consiste en tomar un vaso de agua antes de dormir para regular la temperatura de tu cuerpo y prepararlo para el frío. Asegúrate, además, de llevar siempre contigo una botella de agua mineral natural Bezoya para que nunca te falte agua. 

Hidratación en invierno: ¿cómo puedo beber agua si nunca me apetece? 

 Llegamos a la época más fría de todo el año. Durante el invierno, las bajas temperaturas no podrán soportarse mejor con el agua, pero sí que podrás acceder a este aporte hídrico tomando líquidos como sopas o infusiones.  

 El efecto de saciedad por las temperaturas bajas se amplifica aún más con la llegada del invierno, invitándonos así a tomar más bebidas calientes que otra cosa. De nuevo, las sopas, guisos y cremas deberían ocupar gran parte de tu alimentación, por lo que deberías aprender algunas recetas que te permitan variar la elaboración de estos alimentos y te den acceso, al mismo tiempo, a una amplia variedad de nutrientes diferentes. 

 Un hábito muy saludable que puedes adoptar en invierno para asegurarte de que tomas la cantidad de agua necesaria consiste en tomarse un vaso de agua al despertar. De hecho, puedes hacerlo también antes de acostarte para facilitar la regulación de la temperatura de tu organismo antes de dormir. 

Hidratación en primavera: comienzan a subir las temperaturas 

 Las temperaturas se elevan, las flores muestran su belleza, la gente sale cada vez más a la calle… no hay duda alguna: después del invierno, es momento de que la primavera cobre su protagonismo. Por muy grandes que sean los cambios a nivel ambiental, nuestras necesidades hídricas permanecen iguales e, incluso, se verán incrementadas por el aumento de las temperaturas. Al fin y al cabo, la sudoración hará que nuestras reservas de agua corporal se agoten mucho más rápido.  

 Dados los efectos perjudiciales que puede traer la deshidratación, muchos se hacen la misma pregunta: ¿Qué cantidad de agua debemos beber al día? La respuesta es rápida y directa: dos litros de agua al día aproximadamente, aunque puede variar en función de la edad, el sexo o la actividad física que se realice; en caso de haber llevado a cabo actividades y otros esfuerzos físicos, se deberá aumentar dicha cantidad.  

Hidratación en verano: la época más calurosa del año 

 Por último, pero no por ello menos importante, vamos a hablarte acerca de la importancia de hidratarse durante la época más calurosa de todo el año: el verano. Dados los aumentos de la temperatura y los cambios en nuestras actividades diarias (pasamos más tiempo fuera de casa o al aire libre), se recomienda beber bastante agua para conseguir el nivel óptimo de hidratación que necesita nuestro cuerpo. Cabe tener en cuenta, al fin y al cabo, que el cuerpo depende en gran parte del agua para sobrevivir y regular la temperatura, además de que su aporte de sales minerales es muy importante. 

 En el momento en el que notes los primeros síntomas de sed, asegúrate de consumir líquido para reestablecer el equilibrio hídrico de tu organismo. Lo más recomendable es adelantarse a la sed para garantizar el equilibrio hídrico del cuerpo y evitar los problemas que conlleva la deshidratación. Por supuesto, asegúrate también de mantener una dieta equilibrada que sea capaz de cumplir con los requerimientos específicos de agua, para así hacer frente a estos días tan calurosos con la energía que necesitas.

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