Causas de la obesidad: 9 razones no relacionadas con sus acciones
En 2015, hasta el 35% de la población adulta y el 17% de los adolescentes eran obesos (1).
Muchas personas culpan de la obesidad a las malas elecciones de alimentos y la inactividad, pero no siempre es tan simple.
Otros factores pueden tener efectos significativos sobre la masa corporal y la obesidad, algunos de los cuales son independientes del comportamiento de un individuo, como genes, factores ambientales, ciertas condiciones y mƔs.
Este artĆculo presenta 9 razones por las que la obesidad no siempre se puede prevenir.
La salud es especialmente importante durante las primeras etapas de la vida, ya que este perĆodo afecta al resto de nuestra vida. AdemĆ”s, muchas cosas se determinan cuando el feto todavĆa estĆ” en el Ćŗtero de la madre (2).
La dieta y el estilo de vida de una madre tienen una gran influencia en el bebƩ y su salud futura.
Los estudios han demostrado que las mujeres que aumentan mucho de peso durante el embarazo tienen mƔs probabilidades de tener un niƱo de 3 aƱos con sobrepeso (3, 4).
De manera similar, los niƱos con padres y abuelos obesos tienen mƔs probabilidades de volverse obesos que los niƱos con padres con peso normal (5, 6).
AdemÔs, los genes que heredamos de nuestros padres pueden determinar cómo ganamos peso (7).
Aunque la genética y los factores relacionados con la infancia no son los únicos responsables de la obesidad, sà agravan el problema al predisponer a las personas al aumento de peso.
Aproximadamente el 40% de los niƱos con sobrepeso siempre tendrƔn sobrepeso durante la adolescencia, y entre el 75% y el 80% de los adolescentes obesos se convertirƔn en adultos obesos (8).
Aunque se desconocen las razones, los niƱos nacidos por cesƔrea parecen tener mƔs probabilidades de volverse obesos mƔs adelante en la vida (9, 10).
Esto también se aplica a los bebés alimentados con fórmula, que tienden a pesar mÔs que los bebés alimentados con leche materna (11, 12, 13).
Esto quizƔs pueda explicarse por el hecho de que los dos grupos desarrollan diferentes bacterias intestinales, que pueden influir en el almacenamiento de grasa (14).
Es importante seƱalar que estos factores generalmente estƔn fuera de nuestro control, aunque parecen estar relacionados con el riesgo de obesidad para el niƱo.
AdemÔs, crear hÔbitos de alimentación y ejercicio equilibrados durante la infancia puede ser la mejor manera de prevenir la obesidad y las enfermedades relacionadas con el estilo de vida.
Si los niƱos pequeƱos aprenden a amar la comida sana en lugar de la comida chatarra, les ayuda a mantener un peso normal durante toda su vida.
Conclusión: Ciertos factores durante la niñez pueden afectar el riesgo de obesidad mÔs adelante en la vida. Esto incluye el método de nacimiento, la lactancia y los hÔbitos de alimentación y ejercicio del bebé.
Muchas afecciones y patologĆas mĆ©dicas requieren tratamiento mĆ©dico.
Desafortunadamente, el aumento de peso es un efecto secundario común de muchos tratamientos, como la diabetes, los antidepresivos y los antipsicóticos (15, 16, 17).
Estos medicamentos pueden aumentar el apetito, ralentizar el metabolismo o incluso afectar la capacidad del cuerpo para quemar grasa, lo que aumenta el almacenamiento.
AdemƔs, ciertas afecciones mƩdicas pueden predisponer a una persona al aumento de peso, como el hipotiroidismo.
Conclusión: El aumento de peso es un efecto secundario común de muchos tratamientos, como el tratamiento de la diabetes, los antidepresivos y los antipsicóticos.
El hambre y las compulsiones alimentarias incontrolables no solo son causadas por la glotonerĆa y la falta de fuerza de voluntad.
El hambre estĆ” controlada por hormonas muy poderosas y partes del cerebro que se ocupan del deseo y la recompensa (18, 19).
En muchas personas obesas, estas hormonas no funcionan correctamente, lo que altera las conductas alimentarias y provoca fuertes deseos de comer mƔs.
El cerebro tiene un Ā«centro de recompensaĀ», que comienza a secretar dopamina y otras sustancias quĆmicas que nos hacen sentir mejor cuando comemos.
Ćsta es la razón por la que la mayorĆa de nosotros disfrutamos comiendo. Este sistema ayuda a garantizar que comamos suficientes alimentos para proporcionarnos la energĆa y los nutrientes que necesitamos.
La comida chatarra libera muchas mĆ”s de estas sustancias quĆmicas que los alimentos no procesados. Esto da como resultado una respuesta mucho mĆ”s poderosa en el cerebro (20, 21, 22).
Entonces, su cerebro puede ser mĆ”s propenso a crear un antojo por la comida chatarra. Esto puede conducir a un cĆrculo vicioso similar a la adicción (23, 24, 25).
Conclusión: El hambre estÔ regulada por poderosas hormonas. Las personas obesas suelen tener problemas con muchas de estas hormonas, lo que les provoca dependencia psicológica y les anima a comer mÔs y aumentar de peso.
La leptina es una hormona muy importante que ayuda a regular el apetito y el metabolismo (26).
Es creado por cĆ©lulas grasas y envĆa una seƱal a la parte del cerebro que nos obliga a dejar de comer.
La leptina regula la cantidad de calorĆas que comemos y quemamos, asĆ como la cantidad de grasa que almacena nuestro cuerpo (27).
Algunas lecturas interesantes:
Cuanta mƔs grasa contienen las cƩlulas grasas, mƔs leptina producen. Las personas con obesidad producen mucha mƔs leptina.
Sin embargo, estas personas tienden a tener una condición llamada resistencia a la leptina (28).
En este caso, aunque el cuerpo produce mucha leptina, el cerebro no la reconoce. Si el cerebro no recibe la seƱal de leptina, se considera hambriento, a pesar de que se almacena mƔs grasa de la necesaria en el cuerpo (29, 30).
Esto provoca un cambio fisiológico y de comportamiento en el cerebro, de modo que recupera la grasa que cree que no tiene (31, 32, 33).
Se intensifica el hambre y se reduce el gasto de energĆa para evitar la inanición. Tratar de forzar la propia voluntad contra el hambre causada por la resistencia a la leptina es casi imposible para muchas personas.
Conclusión: La resistencia a la leptina es común en personas con obesidad. El cerebro no reconoce la señal enviada por la leptina y cree que se estÔ muriendo de hambre. Esto provoca impulsos que lo obligan a comer mÔs.
En nuestra sociedad abundan los anuncios, los consejos de salud y nutrición y los alimentos poco saludables.
A pesar de la importancia de la nutrición, a los niños y adultos generalmente no se les enseña a comer de manera saludable.
Enseñar a los niños la importancia de una dieta equilibrada y una nutrición adecuada les ayuda a tomar mejores decisiones en el futuro (34, 35, 36).
La educación nutricional es fundamental, especialmente a la hora de moldear los hÔbitos alimentarios y el estilo de vida que nos llevan a la edad adulta.
Conclusión: Es importante enseñar a los niños la importancia de una dieta equilibrada, pero la educación nutricional generalmente no es suficiente en nuestra sociedad.
Algunos alimentos pueden ser muy adictivos.
La adicción a la comida implica depender de la comida chatarra de la misma manera que los adictos dependen de las drogas (37, 38).
Es una adicción mÔs común de lo que piensas.
De hecho, hasta el 20% de la población padece algún tipo de adicción a la comida, y esta cifra llega hasta el 25% en personas obesas o con sobrepeso (39).
Cuando te vuelves dependiente de algo, pierdes tu libre albedrĆo. Las reacciones quĆmicas en su cerebro toman las decisiones por usted.
Conclusión: La comida chatarra puede ser adictiva y hasta un 25% de las personas obesas o con sobrepeso sufren adicción a la comida.
Nuestro sistema digestivo contiene una gran cantidad de bacterias, llamadas microbiota intestinal.
Varios estudios recientes muestran que estas bacterias son extremadamente importantes para la salud.
Curiosamente, las personas con obesidad tienden a tener diferentes bacterias intestinales que las personas con peso normal (40).
Las bacterias intestinales de las personas obesas pueden ser mĆ”s eficientes para recolectar energĆa de los alimentos, lo que aumenta el valor calórico total de su dieta (41, 42, 43).
Aunque nuestro conocimiento de la relación entre las bacterias intestinales y el peso es limitado, los datos indican que estos microorganismos juegan un papel importante en la obesidad (41, 44, 45, 46).
Conclusión: Las personas con obesidad tienen diferentes bacterias intestinales que las personas con peso normal. Esto puede provocar un mayor almacenamiento de grasa en personas obesas.
En algunos lugares, comprar alimentos saludables no es una opción.
Estos lugares se denominan ādesiertos alimentariosā y suelen ser barrios urbanos o aldeas rurales sin fĆ”cil acceso a alimentos saludables y a precios razonables.
Gran parte de esto se debe a la falta de supermercados, mercados y proveedores de alimentos saludables al alcance de la mano.
Los habitantes de estas Ć”reas suelen ser pobres y no necesariamente tienen acceso a un vehĆculo para realizar compras a larga distancia.
No poder comprar alimentos frescos y saludables impone serias limitaciones a la dieta y aumenta el riesgo de desarrollar afecciones como la obesidad.
Otros factores ambientales tambiƩn pueden influir en la obesidad, como las luces artificiales de bombillas, computadoras, telƩfonos y televisores.
Si bien el vĆnculo entre el uso de pantallas y la obesidad no se ha establecido firmemente, la mayorĆa de los estudios lo atribuyen a la falta de ejercicio.
Sin embargo, estar expuesto a las luces por la noche altera el ritmo circadiano y puede contribuir a la obesidad (47, 48).
Los estudios con animales sugieren que las luces artificiales pueden alterar el reloj circadiano interno, lo que aumenta la probabilidad de que los roedores se vuelvan obesos y desarrollen el sĆndrome metabólico (49).
Conclusión: Varios factores ambientales pueden hacernos mÔs propensos a volvernos obesos, como el «desierto de alimentos» y la exposición a luces artificiales por la noche.
La obesidad es un problema muy complejo.
No se debe simplemente a la gula, la pereza o la falta de fuerza de voluntad. Hay mĆŗltiples factores que tienen un impacto, muchos de los cuales tienen lugar en nuestro cerebro y fisiologĆa.
Muchos estƔn fuera de nuestro control y control, como la genƩtica, los hƔbitos infantiles, las afecciones mƩdicas y las hormonas.
Fuentes y crƩdito de la foto:
https://fr.wikipedia.org/ https://authoritynutrition.com http://www.gastroplastie-by-pass.com/
