18 de abril de 2026
Salud

Beneficios de aprender a tocar un instrumento

Son de sobra conocidos los beneficios que la música produce en la salud mental de las personas. La sabiduría popular siempre ha dicho que “la música es el alimento del alma”, y hasta el filósofo chino Confucio, allá por el siglo VI a. C., ya decía que “la música produce un placer sin el que la naturaleza humana no puede vivir”.

Después de muchos estudios dedicados a la materia, la ciencia avala estas afirmaciones que ponen de relieve la importancia de la música en nuestras vida, cómo nos afecta y ayuda. Tanto es así, que desde hace tiempo se utiliza la musicoterapia para ayudar a tratar diversas dolencias, obteniendo muy buenos resultados.

Pero lo que puede que no sea tan conocido es cómo ayuda a nuestra salud física y mental el hecho de aprender a tocar un instrumento. Sus beneficios son tan amplios y diversos, que no es de extrañar que forme parte de las aficiones de personajes tan notorios como Leo Messi, cuyas habilidades no se limitan solo al balón, sino también a la guitarra; o el mismísimo Albert Einstein, que era un gran apasionado de la música y llegó a decir que no concebía su vida sin ella.

Beneficios para la salud de tocar un instrumento musical

A diferencia del hecho de escuchar música, tocar un instrumento, además de beneficiar a nuestra salud emocional, también puede ser bueno para nuestra salud física. Tocar instrumentos de viento, como la flauta o el saxofón, mejora el sistema respiratorio; mientras que, en general, saber tocar cualquier instrumento también ayuda con la coordinación y los reflejos, o a tener mejor oído.

Aun así, donde más se nota la influencia de tocar un instrumento sobre nuestra salud es en la parte psicológica y emocional.

Aprender a tocar un instrumento mejora tus capacidades cognitivas

Se han llevado a cabo diversos estudios que demuestran que las personas que aprenden a tocar un instrumento tienen mejor memoria. El hecho de tocar produce cambios en el cerebro que refuerzan las capacidades cognitivas; ayuda a que la memoria esté más activa y se desarrolle.

Imagen de Unsplash

Al estimular el cerebro, aprender a tocar un instrumento también nos hace más inteligentes, ya que ayuda a desarrollar el razonamiento abstracto. Se ha demostrado que a las personas que tocan música se les dan mejor las matemáticas y otras ciencias.

Tocar música también permite desarrollar capacidades como la concentración, la creatividad y la comunicación, puesto que aprendemos a expresarnos mejor. Además, aquellos que saben leer música también mejoran notablemente su comprensión lectora.

Cómo ayuda tocar un instrumento a tu salud emocional

Aprender a tocar un instrumento musical es, sin duda, un gran ejercicio para el cerebro y otros músculos de nuestro cuerpo. Pero, sobre todo, es un excelente ejercicio para vivir mejor.

La música en general es una herramienta perfecta para combatir el estrés y regular nuestros estados de ánimo. Además, tocar no solo nos ayuda a relajarnos, sino que también nos da confianza. La sensación de progresar y lograr unos objetivos determinados después de haber realizado un esfuerzo para conseguirlo es una lección que podemos aplicar a otros aspectos de nuestra vida.

Del mismo modo, tener que reservar espacio para aprender a tocar hace que aprendamos a gestionar mejor nuestro tiempo, así como a tener mayor disciplina. Al adquirir un compromiso con lo que hacemos, aprenderemos paciencia y constancia; trabajaremos la fuerza de voluntad y diremos adiós a la procrastinación.

En el caso de que toquemos en un grupo, además de todo lo que hemos señalado, también podremos mejorar diversas habilidades sociales. Algunas de ellas son el trabajo en equipo y el sentido de la responsabilidad, ya que nos comprometeremos no solo con nosotros mismos, sino también con los demás. Aprenderemos a ser más empáticos y a relacionarnos socialmente mejor, y además obtendremos la satisfacción de comprobar todo lo que se puede lograr cuando trabajamos juntos.

A todo esto hay que sumarle el que probablemente sea el mayor beneficio de tocar un instrumento musical: la diversión. No hay nada como el placer de pasárselo bien.

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